CEREMONIA TV

UNA MIRADA INDEPENDIENTE Y CRÍTICA A LA TELEVISIÓN QUE SE HACE EN ESPAÑA

martes, diciembre 14, 2004

PORNOANA Y LOS SIETE PIJITOS

Dicen que los críticos televisivos deben ver todos los programas que analizan en sus crónicas, algo que dudo, pero por dos razones no he visionado un capítulo de Ana y los siete, la serie que voy a criticar. La primera razón es de salud, de salud mental; mi cabeza ya está lo suficientemente dañada tras años de consumo compulsivo de televisión como para no cuidarla. La segunda razón es simple: no soy un crítico de televisión, soy sólo un espectador que escribe lo que piensa... cuando me paguen por este blog (ese no es mi objetivo, pero si alguien se apunta... que deje el número de teléfono) me dedicaré con más atención a los programas que analizo.

Decir que dicha serie es mala es quedarse corto y ser benévolo. Vergüenza ajena es lo único que siento al ver la serie e ira es lo que me asalta al darme cuenta que la pagamos entre todos. Los argumentos son casi näif, mezcla de culebrón sudamericano y La tribu de los Brady. La escenografía, con esa casa que parece la mansión Monster sin polvo ni telarañas, es increíble para el 99% de los españoles. Pero lo peor son las interpretaciones.

Quizá se salva el protagonista (el papá calvo de los siete engendros) que mantiene una decencia interpretativa en ese caos de ausencia de talento. Pero los demás... no sé por donde empezar. Javivi es verdad que encaja a la perfección como mayordomo, pero su deje cansa ya mucho. La asistenta es del todo irritante y su única gracia está cuando abandona el plano y deja descansar al espectador. Los niños están todos sobreactuados en esos papeles de pijos repelentes traviesillos. Cuando salía Micky Molina también ponía su granito de arena en el desastre encarnando a un macarra con una dicción desconcertante.

Pero la que se lleva la palma es Ana Obregón, Anita. No sabe actuar. No es que lo haga mal, es simple y llanamente que no sabe actuar; hace otra cosa, pulular por la escena mostrando cacho (genial la feroz sátira de Homozapping a este respeto) y diciendo sus frases. Su actuación recuerda a las de las actrices de cine pornográfico en los prolegómenos del coito, y sus antieróticos bailes con la barra lo más penoso de la serie junto a las coreografías de los niños cuando estos se ponen (sin motivo ninguno) a bailar y a cantar.

En fin... lo peor de todo es que es una serie con buenos índices de audiencia y lo más triste que está entre las preferidas por los niños.