CEREMONIA TV

UNA MIRADA INDEPENDIENTE Y CRÍTICA A LA TELEVISIÓN QUE SE HACE EN ESPAÑA

jueves, marzo 31, 2005

ESPEJO PRIVADO

Espejo Público es uno de los programas más antiguos de Antena-3, y uno de los pocos que se salvan del amarillismo que campa a sus anchas en la mayoría de los espacios de esta cadena. Hace poco Espejo Público cumplió diez años, todo un récord para Antena-3, que al igual que todas las emisoras privadas fagocitan programas con una rapidez pasmosa. Domingo a domingo este espacio se ha convertido en un símbolo de la cadena, a pesar de no parecerse a ningún programa de la misma.

El programa con el que más similitudes le veo es con Informe semanal. Ambos son semanales, llevan muchos años emitiendo, duran aproximadamente una hora y dan reportajes de unos minutos. Pero la principal diferencia entre ambos es el tema de los reportajes. Mientras que en Informe Semanal se tratan temas candentes de la política, la sociedad o temas internacionales, los temas de Espejo Público son un mundo aparte. Los temas de los reportajes de este programa abarcan sectores tan poco comunes en la televisión como la gastronomía (acertadísimo el reportaje sobre el bacalao), los viajes, o las terapias antiestrés.

Hay que reconocerlo es un programa pijo. Por el tono de las noticias (con música suave y narración sedante) y por los mencionados temas. No todo el mundo puede permitirse ser un sumillier de primera o viajar a un Parador con encanto para montar a caballo. La presentadora (Sonsoles Suárez) le da la suficiente distinción que necesita el la conducción del espacio.

Pero a pesar de sus defectos y de temas casi naif que a veces llegan a sonrojar, Espejo Público es un programa que se deja ver, que relaja. Yo creo que el principal valor de su propuesta está en aportar algo amable en un horario adecuado: las tardes de los domingos.
Bueno os dejo porque tengo que terminar las trufas y las cocochas antes de la sesión de yoga-taichi-acupuntura-meditación budista que necesito para afrontar mi viaje a las dehesas extremeñas para montar en potro.

lunes, febrero 28, 2005

LA BATALLA DEL MIÉRCOLES (NOCHE)

Ha habido batallas cruentas en la historia de la televisión en España. Ahora mismo se están viviendo dos muy interesantes entre otras muchas. La primera es entre Crónicas marcianas y Buenafuente. Dejando esta interesante pugna a un lado me voy a centrar en la otra que estos días copa las páginas de los medios especializados: la que lidian los miércoles por la noche Aquí no hay quien viva (Antena 3) y Los Serrano (Telecinco).

Los Serrano es más antigua que la otra serie y en principio partía con cierta ventaja ya que era le reina de la ficción nacional. Pero ha cedido ese cetro a Aquí no hay quien viva tanto por méritos de la serie de Antena 3 como por deméritos propios. El principal valor de Los Serrano es que atraía por igual a todas las franjas de edad, con una trama paralela para los niños, los jóvenes y los adultos. Pero hete aquí que coincidiendo con la baja de Fran Perea, la trama adolescente flaqueo y muchos expertos han señalado que los jóvenes son los que controlan el mando a distancia en la mayoría de los hogares.

También es cierto que los argumentos de la serie, que nunca destacaron, son cada vez menos brillantes y que la serie mantiene gran parte de su audiencia gracias al triángulo cómico que forman Bonilla, Resines y Molero. Éste último es uno de los mayores logros de la serie, a la que ha dado momentos de hilaridad muy alta. Por cierto, ha conseguido desencasillarse de su anterior papel en televisión (el Poli de Médico de familia) encasillándose de nuevo (el Fiti de
Los Serrano).

Cuando se empezó a emitir nadie daba un duro por Aquí no hay quien viva. Parecía la típica comedia de Antena 3 (como la de Emilio Aragón o aquella protagonizada por un español en Londres) que duraría poco o que se mantendría con más pena que gloria. Pero la labor de los actores (salvo la de Daniel Guzmán) y un guión correcto han aportado un chorro de aire fresco a la macilenta ficción española. Esta última temporada han superado algunos cambios (el despido de Loles León) y el enfrentamiento con Los Serrano para alzarse con el título de campeón de los pesos pesados, esto es del Prime time semanal.

Mención aparte merece el fútbol que, como la semana pasada con el Barça-Chelsea, coloca líder momentáneo a Tve-1, que no ha podido competir con las otras cadenas ni con Urgencias ni con La azotea de Wyoming.

domingo, febrero 06, 2005

SEGUNDAS PARTES...

nunca fueron buenas. Ese refrán se emplea a menudo al comentar una película o un libro que es continuación de un éxito anterior. Con la televisión casi nunca se puede emplear porque la exigencia del medio hace que cuando un programa funciona no se sale de antena, y si fracasa cuando desaparece es para siempre. Con Caiga quien caiga sucedió algo un tanto extraño: era un programa muy apreciado tanto por los críticos como por el público, con una audiencia aceptable y muy fiel, y con un gasto no demasiado elevado. Pero un día determinado Telecinco decidió eliminarlo de su parrilla. Se adujeron muchos motivos: motivos de audiencia, cansancio, incompatibilidad con el ideario político de los dueños de la cadena, etc.

Ahora, ante la sorpresa de muchos, Caiga quien caiga vuelve a Telecinco. Y vuelve renovado, aunque repitiendo los mismos esquemas de la primera edición: humor ácido, incomodo para ciertas clases políticas y rapidez en la presentación. Las principales novedades residen en los presentadores y en los reporteros. Sólo se mantiene el simpar Arturo Valls. El lugar del Gran Wyoming lo ocupa Manel Fuentes, un conductor muy diferente a aquél, pero con la suficiente experiencia para ocupar dicho cargo. También se han introducido algunas secciones nuevas, como la columna de Deborah Ombres, un travesti que conducía un programa en la MTV, y que hasta el momento ha rayado a gran altura.

Los reportajes también siguen las pautas del antiguo Caiga quien caiga: acudir a eventos donde se concentren políticos, actores o músicos para ponerles en apuro con preguntas mordaces. Lo peor en estos dos programas han sido los efectos visuales y de sonido que introducen con desesperante frecuencia en las entrevistas de los reporteros. Lo mejor es que mantienen, si no superan, la inteligencia y osadía de las preguntas. En cuanto al escenario, se echa en falta la presencia de una banda en directo, y el público parece demasiado efervescente, sobre todo en el primer programa donde una señora no paraba de gritar tras cada broma.

"Segundas partes nunca fueron buenas" dice el acervo paremiológico hispano, pero parece que Caiga quien caiga versión dos va a lograr mantener el nivel de la primera. Ahora sólo falta saber si el público se mantendrá fiel y si la cadena aguantará los vaivenes de la audiencia.

jueves, enero 27, 2005

QUINCE AÑOS DE ANTENA 3

El día 25 de Febrero de 1990 iniciaba sus emisiones la primera cadena de televisión privada de España: Antena 3. Estos días este canal celebra con gran boato el decimoquinto aniversario de un hecho que supuso uno de los momentos más importantes de la televisión en nuestro país. Se rompía un monopolio (sin contar con los canales autonómicos) que duraba varias décadas y se iniciaba una nueva era en la televisión española.

Para los niños de hoy en día, muchos de los cuales tienen acceso a decenas de canales, la aparición de un nuevo canal no es más que un hecho anecdótico, pero para los niños de finales de los ochenta aquello fue un acontecimiento, por lo menos para mí. Yo sólo conocía los dos canales de TVE y un canal autonómico que no estaba en mi idioma. Lo primero que recuerdo de Antena 3 es la emisión de la serie Bonanza, y mi desconfianza por si aquél maná tanto tiempo deseado desapareciera en poco tiempo. Pero no, después vinieron Telecinco (y sus Mamachicho) y Canal Plus (y sus rayas).

Con una cierta perspectiva nadie puede negar que la aparición de Antena 3 supuso un chorro de aire fresco y el primer paso para la modernización de la televisión en España. Aunque también ha traído aspectos negativos como el aumento de la publicidad o la telebasura.

Antena 3 ha crecido y se ha enfrentado a retos importantes como la emisión de un Mundial de fútbol en 2002 o del primer debate televisivo de dos candidatos a presidente del gobierno en 1993. También ha tenido momentos de crisis como la provocada por la regulación de empleos del año 2003.

Como pasa con todos los canales, Antena 3 ha emitido programas buenos y una gran cantidad de programas absurdos y de ínfima calidad. Entre los primeros podemos destacar Farmacia de guardia o Los Simpsons. Entre los malos habría tal cantidad que es difícil ponerlos en este post. Podríamos citar a El diario de Patricia, Lo que necesitas es amor o No te olvides el cepillo de dientes.

Mucho tiene que mejorar esta cadena para poder celebrar otros quince años de emisión, a los que sólo llegaran si dejan de un lado el morbo que inunda muchos de sus programas y apuestan por alternativas más arriesgadas.

jueves, enero 13, 2005

PERO... ¿ESTO QUÉ ES?

Más de un sagaz lector habrá recordado con el título de este post uno de las meteduras de pata más divertidas de la televisión en España. Corría el año 1998, España hacía el ridículo en el mundial de fútbol de turno y TVE emitía todos los partidos del evento por última vez. El ente público se volcaba en la cobertura informativa del Mundial de Francia, y se sucedían los programas que resumían los partidos y las noticias más destacadas. En uno de ellos, el presentador, creyendo que su imagen no estaba siendo emitida en ese momento, se puso a gritar a sus compañeros de una manera muy contundente. Una de las frases que pronunció y que adquirió cierta fama fue la que da título a este post: "Pero... ¿esto qué es?"

Como muchos de vosotros habréis adivinado, el protagonista de este post es Matías Prats, uno de los presentadores que más años lleva en la televisión. Es hijo del recientemente fallecido Matías Prats Cañete, mítico periodista narrador de partidos de fútbol épicos y de corridas de toros clásicas. Pero esta filiación ha sido casi olvidada y hoy por hoy y se hace referencia al progenitor como Matías Prats "padre".

Matías Prats es un periodista de calidad contrastada, sabe llevar perfectamente el peso del Telediario y es uno de los presentadores de noticias que más transmite al espectador. Es de esos periodistas que saben poner un gesto diferente según el cariz de la noticia que explican, sin que en ninguno de los casos parezca forzado. A pesar del tiempo que lleva aún debe de pulir ciertos fallos y a menudo se le nota demasiado que está leyendo las noticias en una pantalla.

Pero lo que más destaca en Matías Prats es su viz cómica y su personal pronunciación. Ésta ha sido sin duda ensayada, ya que no me puedo creer que nadie hable de esa manera tan engolada y nasal, como dándole eco a sus propias palabras. Los chascarrillos con los que suele terminar el noticiero también son marca de la casa, y si bien dan una nota de humor fresco en un programa tan encorsetado, a menudo suenan muy forzados, como metidos con calzador por un guionista.

Por todo ello Matías Prats es uno de los profesionales más admirados por sus colegas (y no sólo por su eterna tez morena), pero también uno de los más imitados por los humoristas.

miércoles, enero 05, 2005

DAWSON CRECE Y CRECE Y CRECE...

Dawson crece es una serie atípica. Comparte muy poco con los productos juveniles americanos que llegan a nuestras pantallas, pero tampoco se asemeja a ninguna serie adolescente española. Para resumir un poco su singularidad podríamos decir que es una serie para adultos o jóvenes mayores de 20 años, protagonizada por adolescentes. Este componente un tanto "esquizofrénico" es su rasgo más característico.

Para quien no haya visto Dawson crece creo que le será un poco complicado imaginársela con las orientaciones que a continuación voy a dar. La acción transcurre en un tranquilo pueblo costero de Nueva Inglaterra (Estados Unidos) rodeado de bosques, veleros, lagos, y casas con enormes jardínes. Los protagonistas son una serie de adolescentes (Dawson, Joey, Jen, Pacey) con preocupaciones que superan el típico marco de la adolescencia.

Es cierto que los protagonistas se enamoran, se pelean, tienen problemas con los padres y que aparecen temas recurrentes en estas edades como las drogas o el sexo, pero lo hacen de una manera totalmente distinta a series arquetípicas de estas edades como Sensación de vivir o Compañeros. Dawson y sus amigos se embarcan en profundas conversaciones metafísicas sobre estos temas, cuyos vericuetos, lenguaje utilizado (utilizan el verbo "instigar" en el doblaje) y aspecto de los actores (todos ellos dejaron la adolescencia hace ya varios años) dejan al espectador un tanto confuso.

La serie siempre se ha emitido en España en horario juvenil, primero en Canal Plus, donde era casi una serie de culto, y ahora en TVE, donde se emite sólo en vacaciones. Por ello creo que la serie gusta a la gente joven, pero a no todos, ya que sólo un pequeño porcentaje puede captar la profundidad del razonamiento del joven Dawson. Eso sí, a los jóvenes que les gusta les entusiasma y se convierten en fans acérrimos. Una prueba de ello son estas webs dedicadas en exclusiva a la serie: http://usuarios.lycos.es/xianapr/index.htm y http://www.dawsonscreek.ipfox.com/

Por todo ello creo que la serie no es mala, ni mucho menos. Los actores hacen una buena labor y el guión es bastante sólido. Lo que pasa es que es poco creíble la forma de afrontar los muchos problemas que acucian a los protagonistas: mediante sesudas conversaciones y reflexiones. Es cierto que no está mal que una serie nos recuerde que los adolescentes reales poco tienen que ver con Brenda, Quimi o Valle, pero de ahí a presentarnos a jóvenes filósofos va un trecho demasiado extenso.

domingo, enero 02, 2005

EL CINE EN TELEVISIÓN

El cine llena una parte importante de las programaciones de las cadenas de televisión. Suele resultar bastante rentable ya que no demanda gastos de producción a las cadenas, sólo la compra de sus derechos, y las películas suelen tener buenas audiencias. También es un buen recurso para llenar horas de poca valía comercial, como la madrugada.
El principal problema de ver una película en televisión son los anuncios. Si ya es fastidioso verse asaltado por los comerciales cuando se está viendo un programa de televisión, cuando lo que interrumpen es una película el fastidio es mucho mayor. Las películas suelen exigir una atención mayor, por lo que cualquier interrupción es mortal para la audiencia, que a menudo deserta en busca de otros programas más ágiles o del colchón para menesteres diversos.
Yo no soy muy dado a ver películas en televisión, prefiero otros medios más comodos como las salas de cine, el alquiler de vídeos o Internet. Y ya no sólo por los anuncios, sino sobre todo por la libertad de estos medios frente a la televisión. Cuando quieres ver una película en televisión, la emisora te impone los títulos que puedes elegir, la hora y las pausas, mientras que cuando vas al cine o al videoclub la carta de elección, tanto de horarios como de películas, es más amplia. La única solución para disfrutar de estas ventajas con la televisión es grabando la película, algo a lo que los programadores casi incitan al emitir las mejores en horario de madrugada.
Como en todos los aspectos de la televisión el trato al cine varía mucho de una cadena a otra. TVE 1 no se prodiga mucho en dar películas y la calidad de las mismas no suele ser muy destacada. Agrupa sus emisiones cinematográficas en ciclos semanales como el tan denostado "Cine de Barrio" y el comercial "La película de la semana".
La2 suele emitir películas con una calidad muy alta y a veces van precedidas por interesantes reflexiones como la de los programas: Cinema Off, Qué grande es el cine y Versión española. La única nota discordante es es el desconcertante ciclo emitido los días laborables por la mañana.
Telecinco es actualmente el que peor trata el cine. Prácticamente el único oasis es la película del Viernes por la noche, aunque la calidad de la misma suele variar mucho.
Antena3 tres cuartos de lo mismo: bodrios en la sobremesa, bodrios en la madrugada y películas comerciales (anunciadas a bombo y platillo) en horario de máxima audiencia.
Lo de Canal Plus no tiene nada que ver con lo del resto de las cadenas, ya que basa gran parte de su tirón en su oferta cinematográfica. La oferta se suele reducir a películas recientes y se echan en falta películas antiguas. La repetición exhaustiva de los títulos acaba cansando al abonado.